Hacer refugios para las tortugas de tierra


Una tortuga de la especie graeca se asoma al sol desde su refugio

 Para que una tortuga de tierra tenga una vida de calidad no basta con dejarla a su aire. Las tortugas necesitan espacio para pasear, colinas por las que subir, tierra en la que enterrarse y refugios donde esconderse. Es fundamental enriquecer los espacios donde habitan para que desarrollen una actividad plena. No tengo datos científicos contrastados, pero por mi experiencia personal puedo asegurar que, una tortuga en un espacio pequeño y pobre, vive deprimida y su actividad se reduce muchísimo.
 
 Por ello, uno de los elementos fundamentales para crear un buen recinto para las tortugas de tierra, son los refugios. Y podemos hablar de ellos en general, porque no tienen que ser refugios estándar, dependerán bastante de las condiciones del lugar, de las climatológicas y de las propias tortugas.

 Pero que no te abrumen mis palabras. Crear refugios para las tortugas es algo muy fácil y no hace falta un material concreto, lo mejor es dar rienda suelta a la imaginación. Puede valer una maceta, una caseta de un perro o una planta. Pero antes de ponerse manos a la obra es importante evitar:

  • Materiales o lugares que hagan que el refugio se caliente mucho.
  • Lugares inundables donde la tortuga se pueda ahogar
  • Materiales cortantes o que puedan lesionar al animal
  • Lugares en los que la tortuga se pueda quedar atrapada y/o no pueda salir cuando quiera
 Los refugios deberían ser lugares secos y a priori templados. Sobretodo en especies como la graeca o la hermanni, en especial la primera, que un exceso de humedad no le viene bien.

¿Qué  hace que un refugio sea especial? 

 Si tienes múltiples tortugas, un refugio puede ser bueno si le permite esconderse de sus congéneres.  ¿Por qué?  Porque el exceso de contacto entre ellas les provoca estrés y agresividad.

 Si vives en un lugar lluvioso un buen refugio podría ser un lugar que le cobije de la lluvia, ya sea un lugar oscuro y protegido como una cueva o un lugar luminoso y cálido como un invernadero  (ojo con los invernaderos en verano, habrá que abrirlos o evitar el sobrecalentamiento de alguna manera)

 Si vives en un lugar cálido una buena opción podría ser una guarida que le ayude a mitigar el calor.

E independientemente de donde vivas hay cosas que siempre les gusta y eso son los montones de hojas o de paja y los arbustos tupidos.

Es importante que entiendas que buena parte de su tiempo lo pasarán escondidas. Al final son animales que son presas y los lugares ocultos les hacen sentir seguras. Además, debido a que necesitan termorregularse, le gustan tanto los lugares frescos y sombríos como los soleados. Parece mentira, pero muchas veces la sombra es el gran olvidado en los recintos para tortugas. La gente tiende a pensar que sólo quieren sol y eso es un gran error.

Una cueva hecha con teja decorada con una piedra y unos huevos


Ideas para hacer refugios de calidad para las tortugas 

 El montón de hojas es uno de sus lugares favoritos.  Muchas veces duermen en ellos o incluso hibernan. Son muy adecuados porque si son montones grandes incluso las protegen de la lluvia y el calor. Dentro se mantiene una temperatura y humedad constante.  Ojo, no te asustes si hay cierta humedad. Lo que no debe estar es encharcado y si un día llueve y se empapa tampoco pasa nada. Lo importante es que no se encharque de manera que evite que respiren. Ojo también a los montones de paja que tengan pajas muy gordas o palos. Podrían llegar a herirse en un ojo. También  habrá  que controlar  que no críen ratas ni ratones. Lo malo de los montones de paja es que no suelen ser muy estéticos. 

 Los arbustos. Plantas como la lavanda, la salvia, el romero les encantan. Pero para que sobrevivan a sus embistes deberán ser grandes o estar protegidas un tiempo. No tienen cosas malas. Son estéticos, útiles y requieren poca agua. Además son plantas que le gustan mucho a los polinizadores y quizás puedas sacar especias para casa ¡Son un todo en uno!

Una planta de lavanda de tamaño medio en una maceta
Una lavanda creciendo para ser llevada al recinto de las tortugas 

  Una caseta de perro o conejo. A mí no me gustan demasiado, pero en los lugares lluviosos son prácticas. Además pueden ser estéticas. Mucha gente las tiene con el nombre de su hermanni o su graeca en la entrada, como si fuera su casita. Deberemos añadirle tierra en su interior o hierba/hojas/paja seca para que se puedan ocultar entre ella y los efectos del calor y el frío no sean tan grandes.

 Una maceta a medio enterrar. Es un clásico:  fácil  y económico.  Mejor si es de barro o de terracota. Y mejor que sea unas cuantas veces más grande que la tortuga. Si vives en un lugar cálido deberás tener algunas al sol y otras a la sombra. Lo ideal es que esté tumbada y medio enterada. 

 Las cuevas en general. La maceta a medio enterrar es un tipo de cueva, pero les gustan cualquier tipo de cueva. Lo ideal es intentar aislarlas un poco, poniendo tierra por encima por ejemplo. En mi caso, en el recinto de las graecas que aún tengo en construcción, se las he hecho con tejas y un montón de tierra. De esta manera cuando les pegue el sol o el frío estarán más templadas.

 De lo que se trata es que tengan lugares donde esconderse de sus amigas y del clima. Lugares donde se puedan echar a dormir tranquilas. Además se pueden combinar, por ejemplo haciendo un montón de tierra con cuevas y con aromáticas.

El proceso de hacer un refugio con tejas

 Hacer un refugio con tejas es extremadamente sencillo y para ello pueden valer tejas rotas o con grietas. En mi caso cogí unas que estaban apiladas en mi terreno cuando llegué. 

1. Hacer un montón de tierra. Coge tierra de alrededor y forma una pequeña montaña. Acto seguido abre un surco en medio del tamaño de la teja más o menos.
Un montón de tierra con un surco

2. Coloca la teja en el surco que has hecho. Puedes jugar a enterrar más el fondo para que quede una entrada más grande. Si haces muchas hazlas diferentes y con diferentes orientaciones.  Pronto descubrirás que cada tortuga tiene sus gustos.

Una teja colocada sobre el montón de tierradela foto anterior

3. Cubre la teja con tierra. Cuanta más tierra coloques encima más aislada estará.  Pero deja la entrada libre.

La teja cubierta con tierra y paja con una tortuga caminando a su lado

4. Decórala a tu gusto. Planta una planta en la cima, pon una piedra... decórala como más te guste, aunque ten en cuenta que una tortuga es una apisonadora.  Si no fijas bien las cosas es probable que en poco tiempo todo haya cambiado. También puedes probar a hacer alguna cueva secreta. Planta un arbusto en la entrada o cualquier otra hierba que la tape. Verás  como las cuevas secretas también les gustan.

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